A veces siento que no siento lo que debería sentir.

Y pienso que no pienso lo que debería pensar.

En ocasiones creo que no creo tanto como creía creer.

Y, sin embargo, sigo viendo aquello que me cegó.

A veces siento que disiento de mis propios pensamientos.

Que sigo viviendo aquello que nunca había vivido.

De momento, me parece que he recordado el olvido.

No obstante, sigo encontrando aquello que nunca se me perdió.

A veces pienso  que no siento mis propios sentimientos

y que me estoy robando cosas que nunca tuvieron dueño.

Por días tengo que pasar noches sin sueño para soñar con aquello que no tengo.

Me he quedado mudo por gritarme en silencio; hoy observo lo que nunca nadie vio.

A veces siento que le miento  a mi propio corazón;

que me estoy dividendo entre contradictorios pensamientos.

Tratando de vivir como nunca había estado viviendo y viendo lo que no está frente al espejo.

A veces siento que mis pensamientos vuelan lejos de los confines de mis sesamentos

Por momentos no siento lo que pienso ni pienso lo que siento.

A veces siento que lo que pienso no es lo que tengo por dentro,

que mis verdaderos sentimientos se entrenzan con mis pensamientos

y restringen el movimiento de mi confusa razón.